

El embarazo es un proceso fisiológico en el que cobra especial importancia llevar una vida saludable. Una alimentación equilibrada y segura, así como un nivel y tipo de actividad física adecuada, evitando el sedentarismo, favorecen la salud de la madre y del futuro bebé.
Es importante seguir unas normas de higiene de manos para evitar la contaminación en la embarazada y evitar daños en el bebé.
1. Lavar bien las manos con jabón y agua caliente al menos durante 20 segundos antes y después de manipular los alimentos.
2. Lavar bien los utensilios de cocina después de manipular carnes, pescados, frutas, verduras no lavadas y cualquier otro alimento crudo.
3. Los alimentos cocinados deben mantenerse en el frigorífico el menor tiempo posible, bien tapados y siempre alejados de quesos o alimentos crudos.
4. Asegúrate que el frigorífico debe tener una temperatura de 4ºC.
Debemos seguir una serie de precauciones para evitar contagiarnos de ciertas enfermedades como la toxoplasmosis (en carne mal cocinada o en mal estado), parasitosis que provoca el anisakis (en el pescado crudo o poco cocinado) o salmonelosis y listeriosis (en frutas y verduras mal lavadas)
1. Lee el etiquetado de los alimentos antes de su consumo, especialmente las condiciones de uso.
2. Evita el alcohol y bebidas estimulantes cómo la cafeína y la teína.
3. Las comidas así como las sobras de comidas no deben consumirse frías. Asegúrate de consumirlas a más de 75ºC.
4. Cocina bien las carnes y pescados hasta alcanzar los 70ºC (las carnes deben cambiar de color en el centro del producto).
5. Congelar el pescado durante al menos 5 días a una temperatura de menos -20ºC.
6. Asegúrate de lavar bien las frutas, hortalizas y vegetales. Puedes utilizar agua con lejía apta para desinfección de alimentos (venta en farmacias). Se añaden 4 gotas por litro de agua. Lavar las frutas y verduras durante 10 minutos y enjuagar bien con agua potable.
Son muchos los alimentos que no debemos consumir durante esta etapa para evitar ciertas enfermedades y efectos perjudiciales para el bebé.
1. Frutas y verduras crudas que no se hayan pelado o lavado y desinfectado previamente.
2. Brotes crudos como alfalfa o soja.
3. Huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo como mayonesas, salsas, mousses, merengues, pasteles caseros, tiramisú.
4. Pescado de gran tamaño como pez espada, atún, tiburón, besugo o lucio.
5. Leche cruda, quesos frescos y de pasta blanda tipo camembert, brie, mozzarellas, burgos y quesos azules si en la etiqueta no pone que están hechos con leche pasteurizada. Evita también comer la corteza de los quesos.
6. Carne cruda o poco hecha y productos cárnicos envasados loncheados (cocinados a 70 ºC en pizzas, croquetas si pueden consumirse).
7. Productos cárnicos crudos curados como el jamón, salchichón, lomo, chorizo.
8. Patés refrigerados e hígado.
9. Pescado crudo (sushi, sashimi, ceviche), ahumados refrigerados o marinados así como también ostras, mejillones o almejas crudas.
10. Alimentos preparados y envasados que contengan huevo, carne, vegetales crudos, fiambres y pescado.
11. Consumo de algas por su alto contenido en yodo
12. Infusiones del tipo poleo, propóleo, equinacea, boldo, regaliz, manzanilla (limitar el consumo a 1-2 tazas al día).
El embarazo es una etapa muy bonita en la vida de una mujer. A pesar de todas estas precauciones que debemos seguir para proteger a nuestro bebé se compensa con la felicidad e ilusión de la nueva vida que está por llegar. Desde mi experiencia como madre disfrútalo, siéntelo, vívelo con energía y prepárate para la mejor etapa de tu vida.